Las
recientes quejas sobre discriminación y falta de servicio a las minorías
dentro de los programas de créditos agrícolas de USDA se han
venido repitiendo durante los pasados 50 años. Está claro que hay
un problema. Ya es tiempo de solucionarlo.
Este mes conmemoramos el nacimiento de Martin Luther King, Jr. El tenía un sueño Yo también tengo un sueño --que los clientes y empleados de USDA no sean juzgados por el color de su piel, sino que sean tratados con justicia y eficiencia, dignidad y respeto.
La mayoría de nuestros empleados están totalmente comprometidos con el sueño de King. Algunos no. Donde hemos encontrado discriminación, ha habido consecuencias -- incluyendo despidos. Pero necesitamos hacer más. Mi propósito de año nuevo es que haremos más.
USDA es una enorme burocracia descentralizada. Muchas decisiones que afectan a los agricultores son tomadas a nivel local, en cientos de oficinas de condado a lo largo del país. Mucho del personal en realidad trabaja para el estado o el condado, y no responden directamente a USDA. Estas oficinas son importantes porque nos ayudan a mantenernos cerca de nuestros clientes y le ponen un rostro humano al gobierno federal.
El Presidente Franklin Roosevelt lo estableció así porque él reconocía los beneficios de tener una presencia local. Para que los programas de su New Deal tuvieran éxito, sus políticas nacionales necesitaban estar hechas a la medida de las circunstancias locales.
Pero me temo que una desventaja del control local pueda ser que algunos funcionarios del condado han utilizado la flexibilidad de los sistemas de prestación de servicios de USDA no para responsabilizarse de las variaciones locales, sino para preservar las prácticas inaceptables.
La historia de los derechos civiles muestra que ciertas decisiones, particularmente aquellas que protegen los derechos básicos de nuestros ciudadanos, deben ser tomadas de acuerdo a un estricto estándard nacional. Es por eso que tenemos leyes federales de derechos civiles que sobrepasan los prejuicios locales.
El año pasado, el Congreso reevaluó programas agrícolas con 60 años de antigüedad, forzándonos a repensar nuestro sistema de prestación de servicios manteniendo un ojo en el balance financiero. Ahora tenemos que mirar ese mismo sistema de prestación de servicios para ver como trata a la gente. No podemos decir simplemente, "Siempre lo hemos hecho así". Ese fue el argumento original contra los derechos civiles.
Hay una triste ironía en el hecho de que USDA, una agencia federal comprometida a ayudar a aquellos en desventaja social, haya discriminado a alguna de las mismas personas a las que debe ayudar. Este Departamento debe mantener el más alto estándar.
Ya tenemos un principio. He detenido todas las ventas de granjas perdidas por pago de hipotécas que hay pendientes hasta que puedan ser revisadas más a fondo para asegurarnos que no hubo discriminación o inconsistencia en la prestación de servicios. Simplemente no voy a permitir que nadie pierda su granja por inequidad en el tratamiento o discriminación por parte de este departamento.
También estamos llevando a cabo audiencias de derechos civiles en todo el país, y he formado un equipo de acción para que lleve a cabo una auditoría de derechos civiles en USDA. Estoy buscando la asesoría de líderes comunitarios y miembros del Congreso y he pedido a nuestro inspector general que investigue las quejas de discriminación en los créditos agrícolas.
Pero estos pasos no significan nada a menos que haya un compromiso y que la gente se haga responsable por cualquier discriminación. Este es un gran reto.
Hay quienes llaman a USDA "la última plantación". Cuando Abraham Lincoln fundó USDA en 1862, nos llamó "el departamento del pueblo". Es tiempo de que este departamento regrese a la promesa del Presidente Lincoln. Quiero que todos nuestros empleados y clientes nos llamen otra vez "el departamento del pueblo" sirviendo a todo el pueblo.
Ese es mi sueño. Ese es mi propósito.
El Interior
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